
“La inteligencia artificial es poderosa, muy poderosa, en muchas de las tareas que los sistemas educativos han valorado durante generaciones: transmitir información, corregir un ejercicio, explicar un procedimiento paso a paso. Pero es débil, y seguirá siéndolo, en aquello que hace que un buen educador sea inolvidable: formar el criterio de un alumno, construir relaciones de confianza y transmitir valores a través del ejemplo personal”. Con estas palabras, Silvio Joskowicz, titular del Departamento de Emprendimientos Sionistas, dio inicio a la Octava Conferencia de Educación Judía en Argentina.
Por octavo año consecutivo, el Departamento de Emprendimientos Sionistas organizó la conferencia junto con la comunidad judía de Argentina y otros socios. Bajo el lema “Tecnología y Humanidad: un diálogo profundo para impulsar la educación”, más de 1.900 educadores se reunieron durante tres días para reflexionar sobre algunos de los principales desafíos que enfrenta hoy la educación en un contexto de rápidos cambios tecnológicos, entre ellos, la redefinición del rol del educador.

El programa incluyó sesiones, conferencias y actividades a cargo de 22 destacados especialistas de Argentina, Francia, España, Israel y Estados Unidos, quienes compartieron sus conocimientos, perspectivas y experiencias en el ámbito educativo.
“Hay algo que quiero decir con absoluta claridad: si hoy es posible aprender contenidos de manera autónoma, a través de un video, con una respuesta inmediata y a cualquier hora del día, entonces lo que distingue a una escuela ya no puede ser la información que transmite. Es otra cosa: la comunidad que construye, los rituales que comparte, el sentido de pertenencia que genera. Y en nuestra educación judeo-sionista esto no es una novedad ni algo que hayamos incorporado a último momento. Siempre estuvo en el corazón de lo que hacemos”, continuó Silvio.
Y concluyó: “Vengo de Israel, que, como ustedes saben, es hoy uno de los países donde más se utiliza la inteligencia artificial. Y debo decir que mi compromiso con lo humano, lo auténtico y lo personal sigue tan firme como siempre. En Israel veo jóvenes líderes comprometidos con mejorar el mundo, que buscan caminos democráticos para incluir a todos y construir un futuro mejor. Son el resultado de una educación humanista que pone en el centro lo mejor que tenemos: a los seres humanos. Sus docentes tuvieron un papel fundamental en su capacidad de soñar y, hoy, de convertir esos sueños en realidad”.